Mi nombre es Sergio Morelli, tengo
25 años y mi número de DNI es 43……. Actualmente estudio ingeniería industrial pero
me gusta escribir. Algunos días me siento ingeniero, otros, escritor y otros,
nada. Uso lentes desde que tenía diez años. Mi pasatiempo preferido es jugar
ajedrez, escuchar música, leer novelas y ver programas en la televisión. La
mayor parte de mi vida la pasé en San Juan de Lurigancho, al este de Lima. Estudié
en el glorioso colegio Santo Domingo de Guzmán, el que “nació para ser grande y
mejor”, yo solo me quedé en grande (mido un metro noventa y tres). Estudié un
año de contabilidad en San Marcos, 4 años de informática en la universidad Católica
y seis meses de economía en la Villareal, no terminé nada.
A los 20 años comencé a leer, mi
primer libro fue “Ensayo sobre la Ceguera”, de José Saramago. Desde ahí me he
paseado por algunos autores, la mayoría latino americanos, porque tengo una
incurable preferencia hacia lo latino. No hablo inglés, debería hablar quechua
y soy regular con el español. En mi vida gané solo un concurso de poesía en el
colegio, un segundo puesto en un concurso de matemáticas y algunos elogios generosos
en mi blog. Escribo cuando me siento escritor y no lo hago cuando me siento
ingeniero, es una lucha entre dos individuos en su búsqueda por prevalecer uno
sobre otro.
Soy divertido, un payaso sin
remedio, juguetón y hablo siempre en doble sentido. Soy de esos que si está
entonado y feliz puede comportarse como un niño, un niño engreído y mimado, que
se tira y revuelca en el suelo, esperando los aplausos de quien esté a mi
alrededor. Soy besucón a veces, sobre todo cuando la ternura de la otra persona
desata esta metralleta de ósculos, algún gesto, una sonrisa, lo que fuere. Suelo
demostrar mi cariño con palabras, porque es lo único que sé hacer. Soy pésimo
escogiendo regalos, soy malo haciendo compras, tengo un mal gusto para los
detalles traducidos en obsequios por fechas de cumpleaños, san Valentín,
navidad, año nuevo, etc. Trato de ser romántico, cursi, a veces no puedo
evitarlo. Tengo un mal gusto para las cosas sentimentales, a veces lloro, me
rio mucho cuando estoy nervioso y tengo problemas para tocar a la otra persona
porque no quiero parecer descarado. Soy torpe con las manos y mi arte pasa por observar.
Soy tímido, pero solo al comienzo, tengo la facilidad de ponerme rojo y de
sudar como caballo, sobre todo en verano. Prefiero mil veces el invierno y las
ropas grandes y abrigadoras, las chalinas, los cubre todo. Soy un hombre de otoños,
de días grises, a pesar de mi sentido del humor, guardo a un hombre medio
tristón en la soledad, pensativo, con una memoria suficientemente buena para
recordar detalles que nadie recuerda, gestos, movimientos, diálogos. Me torturo
tratando de adivinar lo que la otra persona piensa, siente. Creo tener todas
las respuestas, pero la verdad es que tengo solo preguntas. No creo en los
sicólogos, ni en el matrimonio. Creo en la volubilidad del ser humano, en esa
incertidumbre que nos hace feliz e infeliz al mismo tiempo, estar y no estar,
amar y no amar, el condimento perfecto para caminar por la vida siempre en
vilo. Solo me he enamorado dos veces y espero que la tercera sea la vencida. He
tenido relaciones cortas y muchas. Soy un amante complaciente, empeñoso,
dedicado, no un hombre hecho para el arte del amor. Tengo mil historias pero
quisiera una real, duradera, que se prolongue a través del tiempo como se
inmortalizan las mentes más lúcidas del mundo intelectual. Busco la
transcendencia, quisiera que sus hijos (y por qué no, los míos también) lean
mis libros y citen mis frases. Busco la genialidad, pero soy un Salieri capaz
de conocer la perfección a través de otras mentes.
Soy renegón, cargoso y fosforito.
Tengo la facilidad de molestarme rápido, de encenderme como una combustión
siniestra que arrasa con lo que está cerca de él. Soy bipolar. Tengo manías,
como el de empujar la puerta al salir para asegurarme que esté bien cerrada,
comer pan con mantequilla y cancha serrana, comer trigo con arroz, tirar todo
cuando busco algo, apagar las luces, repetir mil veces una misma canción,
cantar cuando estoy completamente solo y dormir en diagonal sobre mi cama.
No sé lo que quiero porque creo que
nadie lo sabe. Busco terminar la universidad, escribir algunas novelas, leer más
libros, viajar y contribuir con un pensamiento claro sobre la revolución de las
cosas. Quisiera una estabilidad económica, que sumada a la pequeña herencia de
mis padres me permita retirarme joven. No quiero tener hijos, es verdad, aunque
seguramente los tendré por amor a alguien pero jamás por una búsqueda personal
de prolongación genética. Quiero vivir como un loco en busca de las cosas sin
sentido y jamás morir, porque soy un convencido que esas personas no mueren.
Vivo con mis padres, no termino la
universidad, soy practicante, tengo un libro que se quedó edición por falta de
financiamiento. Puede que sea menor que usted, pero si desea me dejo el cabello
largo y parezco de 40. Mido un metro noventa y tres. Soy flaco y tengo panza.
No hago ejercicios, no salgo a correr, no cocino, no lavo, no plancho, no
limpio la casa, no sé barrer. Toco algunas notas de la guitarra. Tengo licencia
de conducir, pero no tengo coche (lo vendí). Me gusta la salsa y la trova. Me
encanta el teatro. Soy un actor mediocre. Me gusta el cine y los espectáculos
callejeros. No creo en el horóscopo. No soy religioso, pero creo en algo, lo
genial sería saber en qué. Soy crítico y rajón. Soy un picón incorregible (con
todo respeto, sospecho que usted también). No tengo ideas, pero sí intuición.
Cualquiera me gana una discusión, me cuesta escribir ensayos serios, esos que
nadie lee. Soy un escritor ligero, lujurioso, romántico, alguien que profana su
intimidad con tal de escribir y contar historias. Si usted me acepta como
postulante, será el personaje de algunos artículos, cuentos y novelas. Tengo
miedos, sobre todo a los perros. Tengo esperanza y a su vez soy terriblemente
pesimista. No creo en el sistema pero quiero lucrar de él. No soy religioso,
pero hasta el año pasado iba casi siempre a misa. Estoy seguro de que soy
inseguro. Soy inseguro pero me gusta proteger, cuidar. Adoro que me rasquen la
cabeza. Abrazo mucho. No uso tecnología, pero ando pegado al celular esperando
su llamada. Soy mentiroso, porque creo que es un arte. Soy sincero, pero
prefiero que los demás sean felices. Soy hincha de la U. Me apasiona el futbol,
verlo, jugarlo no.
Si cumplo con el perfil de puesto
para ingresar a laborar en su empresa llamar al número que usted ya conoce. No
se olvide de indicar las competencias que rescata y en las que necesitaré
capacitación. De no cumplir con el perfil y aun así desea correr el riesgo de
contratar a este impresentable, no deje de redactar una carta de competencia, a
sola firma, y me tendrá frente a usted el lunes a primera hora.
Gracias.
Sergio Morelli
El Postulante